¡¡¡Buenos días desde El Calafate!!!
Sí, de nuevo estoy en El Calafate, pero ahora sólo de paso. Esta tarde nos vamos hacia Puerto Natales (Chile). Allí está prevista mi nueva exhibición de fuerza y control de la naturaleza en el trekking de cinco días hacia de las Torres del Paine (si me lo permite la pupita que tengo en el talón del pie izquierdo, ¡uyyy, qué mal!, jajaja).
Para ello, este fin de semana hemos tenido un pequeño aperitivo en el Chaltén. Aperitivo que consistió en olivitas, chochitos de vieja, cacahuetes... y cervecita, juajuasss. Eso sí, todo junto en forma de ocho horitas de caminata hasta la falda del cerro Fitz Roy. Nieve y viento incluidos en el menú. ¡Y por el mismo precio!, jujujuuu.
¿Que cómo es El Chaltén? Pues es una aldea argentina ubicada en el Parque Nacional de los Glaciares. En ella no hay cobertura para móvil, internet funciona vía palomas mensajeras y el supermercado más grande tiene unos cinco metros cuadrados de superficie, jajaja. En definitiva, el sitio ideal para perderse... y probablemente no encontrarse.
Voy a ver si encuentro un trono (water, retrete, señor Roca... para profanos en el tema). Necesito sentarme porque de tanto pan en forma de bocadillo estoy que reviento. A lo mejor os llega un trocito mío, jajaja.
Nos vemos... en el espejo ó... ¡¡¡sababa!!!, como dicen en Israel. Hemos hecho amistad con gente de allí. Ese país que está por allá abajo, jejeje.
SalU2 (todavía no había hecho ningún guiño a U2)